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Fiebre
en el niño
La
fiebre es quizás la señal más vieja y universalmente aceptada como
síntoma de enfermedad. Dependiendo del país, se expresará en grados
Celsius o en grados Fahrenheit. Para
convertir de grados Celsius a Fahrenheit, multiplicamos la temperatura por
9/5 y le sumamos 32; y de grados Fahrenheit a Celsius, a la temperatura le
restamos 32 y luego multiplicamos por 5/9. Se concidera que una
persona tiene fiebre cuando su temperatura es igual o mayor de 100.4
grados F. (38 grados C.). Aunque la fiebre a cualquier edad podría
deberse a una infección seria, en los niños pequeños esta tiene un
significado aún mayor debido a inmadurez del sistema inmunológico o de
defensa. Los niños menores de 2 años de edad con temperatura por encima
de 102 grados F. (+/- 39 grados C.) y sin ningún foco infeccioso, tienen
un 3 - 5% de posibilidad de tener una infección oculta, por lo que no
sería raro que su médico realice algunos exámenes de laboratorios. Lo
alto de la temperatura no se relaciona necesariamente con la gravedad de
la afección. En particular, niños menores de 3 meses de edad podrían
tener una infección en la sangre aún no luzcan enfermos. Como
regla general, un niño menor de 2 meses de edad con fiebre debe ser
examinado por su pediatra, quien normalmente preferirá hospitalizar al
pacientito. Por eso, nunca demos medicina para la fiebre a nuestro recien
nacido menor de 2 meses de edad, ya que podríamos poner en peligro su
vida. Confiemos en nuestros médicos, y si este no es nuestro caso,
busquemos otro que nos brinde fe y seguridad en lo que dice y hace. El
beneficio de la fiebre para nuestro organismo no está muy claro, aunque
se presume que es un signo beneficioso, ya que por lo general significa
que nuestro cuerpo está peleando contra la infección o la enfermedad.
Muchos microbios crecen mejor en ciertos grados de temperatura, y un
incremento en esta inhibirá su desarrollo. Antes del advenimiento de los
antibióticos, algunas enfermedades se enfrentaban satisfactoriamente con
la inducción o provocación de fiebre; pero por otro lado, la fiebre
puede provocar efectos adversos, tales como convulsiones. Temperaturas muy
altas podría ser perjudicial. Cuando la temperatura rectal está por
encima de 106 grados F. (41 grados C.) por un período prolongado, algún
daño cerebral permanente es la regla. Cuando esta está por encima de
109.4 grados F. (43 grados C.) un ataque de calor se desarrollará, y la
muerte es lo común.
Héctor Valencia MD FAAP
(Pediatra)
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